Warning: mysqli_stmt::close(): Couldn't fetch mysqli_stmt in /home/c2170967/public_html/articulo.php on line 137

IT’S ONLY ROCK ‘N ROLL, PERO EN EL 40X5 ES RELIGIÓN

Todo tiene un final, y un principio también. La historia del 40x5, un bar ubicado en el corazón de Villa Devoto que se convirtió en un ícono y referente de la Cultura Stone en Argentina y en el mundo.

 

Cuando empezamos a cranear hace tiempo, realizar una recorrida por el mundo Stone de Buenos Aires, siempre tuvimos en claro donde terminar, en el 40 x 5, lugar donde todo comenzó hace unas décadas atrás.

Es miércoles por la noche. Hace frío en la ciudad, y las calles están vacías. Me bajo del auto y empiezo a caminar hacia Cuenca y Navarro. Las casas son tipo chalet en su mayoría, es un barrio residencial, y el pequeño polo gastronómico donde está el bar parece dormido, no hay mucho movimiento. Paso por la ventana de una casa antigua y me doy cuenta que adentro están viendo  un partido, debe jugar Boca, porque lo putean a Cavani a más no poder, sonrío y sigo mi camino.

A media cuadra del lugar ya se puede distinguir el local. Unas fuertes luces blancas iluminan la vereda. El logo con todas sus luces prendidas resulta encandilante.  Las sillas están vacías, una revuelta de hojas se me viene a la cara, repito, hace bastante frío, y encima hay mucho viento. Cuando entro me siento en una mesa y observo unas cuantas mesas llenas. Lo veo a Juan parado junto a una de las columnas charlando con unos clientes. Más que clientes ya son amigos a esta altura, la escena se va a repetir varias veces en la noche. Juan es Juan Ignacio Muñoz, dueño del lugar .Recorre todo el bar preguntando si los comensales necesitan algo y si están a gusto. Por supuesto también hablan de los Stones.

Al poco tiempo de estar sentado, se acerca con un chopp de cerveza y me saluda, se sienta y comenzamos a hablar. Le pregunto por su reciente viaje a Inglaterra en el tour que suele organizar para fanáticos, y me dice que la pasaron genial, que siempre es una experiencia nueva, la gente se copa y así es todo más llevadero, pero esa es otra historia. Hoy vamos a conversar sobre el 40.

P- ¿Cuántos años van? 

J- Mirá…abrimos el 7 de junio del 2002 exactamente, así que atravesamos las dos décadas, 23 años exactamente.

P- ¿Y qué balance hacés de todo este tiempo?

J- Creo que atravesamos muchos momentos buenos, malos, y duros. Es más,  lo seguimos haciendo, pero bueno, es un lugar que intentamos llevar con pasión y amor. Siento que este lugar traspasa lo que es un típico negocio gastronómico. Desde un principio deseé eso también. Atendemos este lugar como un refugio. Justamente así lo llamamos por el sentimiento y el afecto que nos une con la banda de rock and roll más grande de la historia. Es “el lugar”  para los fans de los Rolling Stones. Ojo,  no es nada fácil sostenerse en esta Argentina, y con una propuesta de un bar que no derrocha ningún tipo de lujo. Nosotros  ofrecemos un lugar cálido, con buena atención y camaradería, donde podés tomar una cerveza fría y hablar con  los amigos escuchando la mejor música.

 P-¿Por qué arrancaron en el 2002? , todavía en plena crisis económica…

J-  Yo tenía un trabajo convencional y me di cuenta que hacía ya un par de años largos que esperaba cobrar mi sueldo para gastármelo en discos de los Stones. Entonces, un día me decidí, y me largué a hacer esto, sin ningún tipo de experiencia, me lancé a armar un bar. Una cosa de locos.

P-¿Te gustó desde un principio? o en algún momento dijiste ¿en qué me metí?

J-Es algo que me apasiona. Encontré en este lugar, la manera de poder compartir toda esa pasión que de alguna manera interiormente necesitaba explotar, y así fue que lo pude hacer. Puede que me acompañara un poco la suerte también, pero en realidad fue un comienzo de muchísimo esfuerzo. Hubo mucho apoyo de la familia y de a poco se fue corriendo la bola. Se produjo un boca en boca de la existencia del bar que nos llenó el alma. Pienso que toda la gente que vino siempre, más allá de los defectos y virtudes con los que uno se puede encontrar en un comercio como este,  halló un lugar auténtico y donde lo que se siente es verdadero y no es una pasión que provenga de un marketing. Esto es autentico, esto es amor por una banda de rock.

P-¿Te acordás cuándo y cómo llegan los Rolling a tu vida?

J- Fue en la década del 90, poco antes de que vinieran por primera vez. Yo no era una persona que se dedicara a la música, era más dedicado al fútbol como hincha. 

P- ¿De qué club?

J-  De River, obvio (risas)

P-Entonces…

J- Y en esa primera vez que vinieron en el 95, todo cerró. Toda esa gran fiebre que se originó, fue también una gran ola que nos invadió y tocó en lo más profundo. Yo siempre digo que ahí fue como que recibí una especie de inyección, y ahí empecé a pensar todo.

P-¿Qué es todo?

J- Todo el tiempo pensaba en los Stones. Con el tiempo me daba cuenta que era algo que me obsesionaba. Me mataba al mismo tiempo de escuchar su música, investigar su historia. Me convertí en un gran investigador de su historia. Quería leer mucho de lo que fuera de ellos, cualquier detalle, todo sumaba, todos los libros. Me impactaban sus imágenes.

 P-¿Cuáles fueron los primeros discos?

J-  Creo que un “Hot Rocks”, un “Jump Back” y un “Still Life”, en ese orden. Esos fueron los primeros. Después fui completando, apareció el vinilo, los libros como te decía, y en  unos  años empecé a convertirme en alguien un poco obsesivo con el tema.

P- ¿Obsesivo hasta qué punto?

 J- A finales de los 90s pude hacer un viaje a Londres porque quería  empezar a recorrer las huellas de los Stones de por ejemplo. Sentía la necesidad de estar en esos lugares de los que yo tanto había leído .Pude pisar la estación de tren donde se conocieron, y  palpar más de cerca lo que sentía, casi como una obligación de fan.

P- ¿Cuánto viajes hiciste a Londres? 

J- Tuve la suerte de ir muchas veces. Siempre a pulmón eh, a veces en mejores condiciones y otras en no tan buenas. Las primeras veces los hacía por mi cuenta y solo, y después, de alguna manera fui armando viajes para compartir este fanatismo con otros pares, con gente que sintiera lo mismo que yo.

P- ¿Pero vos venías del palo de los viajes, las agencias y el turismo, según tengo entendido, puede ser?

J-Un poquito, un poquito, pero no había hecho nada relacionado con eso oficialmente. Uno de mis primeros viajes fue medio familiar, acompañando a mi mamá me acuerdo, después ya empecé a querer participar de la historia de los Rolling y recorrer esos lugares históricos.

P -¿Cómo fue el primer viaje temático, por así decirlo?

J- Fue en el 2003, hace 22 años. Fue realmente extenso y con un ambicioso recorrido, donde  por ejemplo, fui a la tumba de Brian Jones por primera vez, y después lo repetí  cuántas veces pude. No me canso de hacer eso, y no creo que me canse nunca.

P- El bar se abrió en el 2002 y los Stones ya habían venido un par de veces al país, para tomar la decisión de abrir este lugar, ¿influyó haberlos visto afuera?, ¿te provocó un empujón cómo quién dice? 

J- La verdad que no, porque la primera vez que los vi en el exterior fue en ese viaje del 2003 en Londres, un año después de abrir el bar, y fue algo maravilloso, un sentimiento inexplicable. A veces, en ese momento, yo me preguntaba si me hubiese gustado que en mi casa hubiera habido discos, o  casetes o algo para que  justificase ese amor por esta banda de rock, y haciendo memoria, nunca las hubo.

P- ¿No se escuchaba música en tu casa?

J- No, nada, solo radio. Mi viejo no era coleccionista ni nada de eso, tampoco tenía ningún fanatismo por alguna banda, por eso me considero autodidacta en esta pasión, ojo, no reniego de nada, y muchos menos le reclamaría algo a mi familia. A cada uno le toca lo que le toca, por eso para mí vale mucho como yo descubrí solo ese fanatismo que había en mí. Tenía 18, 19 años y ya sentía una conexión que hasta el día de hoy no me deja de sorprender.

P- Muchas veces repetís la palabra pasión, ¿Cómo se ve reflejado ese sentir en el bar según vos?

J- En un montón de cosas, porque para hacer esto no solamente hay que tener las ganas, tenés que sentirte acompañado de alguna manera, y  reconfortado de algo que uno se siente convencido que está hecho para uno mismo, que está haciendo lo que a uno le gusta.

P- ¿Vos pensás que este era tu destino por decirlo de alguna manera?

J- Yo creo que de alguna manera si.  Sigo intentando descubrirlo también eh. Al final del camino me daré cuenta si fue así o no, pero yo creo que absolutamente ya valió la pena el camino recorrido. Por Todas las inmensas  alegrías, me siento muy reconfortado de todo lo que pude hacer y recorrer. Compartí cosas con una inmensa cantidad de gente que jamás pensé ni siquiera conocer, me hice de muchos amigos que gracias al bar y a los Stones, la bien llamada ruta. 

P- ¿Cuál fue el momento más difícil que tuvo el negocio?, el qué dijiste, de esta no salgo.

J- Muchos, pero bueno, obviamente  uno recuerda al momento de la pandemia y eso fue algo groso de verdad,  se me caían las lágrimas por el gran esfuerzo que habíamos hecho, y yo veía que se venía todo en banda, como que se desmoronaba todo a pedazos. Llegamos a hacer “vivos” por Instagram, para mantener aunque sea la conexión con la gente.

P- ¿Sirvió para algo además de para mantener el vinculo como decís?

J- Yo creo que si, más que nada para darme cuenta que los que siempre vinieron al bar. de alguna forma estaban del otro lado y cuando la cosas se solucionaran iban a volver, había que aguantar. En eso si me ayudó. Me sentí acompañado, hoy me daría mucha vergüenza apretar el botón de “vivo” y hacerlo, no sé ni cómo me animé (risas). 

P- ¿Qué aprendiste como comerciante de toda esa situación?

J- Y, fue increíble eso. Primero en un momento, no se podía venir al bar, después solo en un determinado horario, después la gente no podía entrar, pero si les podíamos dar la hamburguesa en una caja, y adentro encanutado algún disco o un cd o algo así. También nos la rebuscamos llevando los pedidos hasta 5 o 6 kilómetros en auto porque no se podía salir a la calle si no tenías el permiso, entonces llevábamos  un pedido chico trayectos muy largos. Hicimos un montón de cosas para sobrevivir y pasar la situación, de eso aprendí mucho, a no aflojar y no rendirme. Obviamente que siempre supimos que nos querían dar una mano, la gente siempre acompañó en ese sentido, eso es lo más importante creo, algo debemos haber hecho bien para que los amigos y clientes estuvieran en las malas.

P- ¿Pensaste cerrar en algún momento?, a muchos les pasó.

J- No, la verdad que no se me pasó por la cabeza. Siempre la voluntad de pelearla estuvo, costó, pero se pudo pasar.

P- Esto que recién conversábamos eran un poco “las malas”, pero también estuvieron las buenas a lo largo de todos estos años, tuvieron picos muy altos…

J- Si, hubieron varios por suerte. Creo que el pico más alto fue el  10 de octubre del 2023,  justamente habiendo atravesado  más de 20 años y con la pandemia de por medio, nos declararon “Sitio de interés Cultural” de la ciudad de Buenos Aires. Eso fue lo más emocionante que viví con esto, porque no es solo un premio al bar, es un reconocimiento al barrio también y al lugar que ocupamos a base de mucho trabajo. Otro momento memorable en la historia del 40 fue a la vez uno de los días más tristes para nuestra comunidad, el día del fallecimiento de Charlie Watts.  Cuando vi la reacción de la gente no lo podía creer. La gente acudió espontáneamente para sentirse acompañada en la tristeza. Era un día que el bar estaba cerrado, un Martes, no abríamos y lo hicimos igual obviamente, por la gente, por mi, por todos, igualmente no funcionamos como bar ese día, no se vendió absolutamente nada, convidamos lo que pudimos y la gente lo entendió absolutamente. Muchos trajeron cosas para compartir, pizzas, empanadas y esas cosas. Lo importante era estar acompañados y darnos un abrazo mientras escuchábamos música y recordábamos a Charlie.

P- Me imagino que salir en el documental oficial de los Stones  “Ole Ole” también fue otro pico en la historia.

J- Si, seguro. Estuvo buenísimo eso. También figuramos en 3 o 4 libros. En “República Stone” de Diego Perri, “La Lengua universal” de Juan Cruz Revello, en “100 veces Stones” de José Bellas y Fernando García, y en un libro americano cuyo autor  es un fan americano.

P- ¿Y cómo sigue esta historia? 

J- Soñando que todo continúe,  porque esto no terminó,  y soñando  que algún día los Stones vuelvan una vez más.

P- ¿Si vuelven?, ¿pisan el bar?

J- Dios mío, lo que sería.

P- Bueno, igual hubo visitas muy cercanas a la banda acá.

J- Si, Bernard Fowler vino varias veces, Darryl Jones también vino con él una vez junto a Tim Ries. Tocaban en La trastienda haciendo el “R.Stones Proyect”, una fusión de rock y jazz.

P- ¿Cambiarías algo de todos estos años? ¿Hacerlo de otra manera?

J- No, no. Nunca cambiaria nada de lo que ya pasó. Sí obviamente, tengo inquietudes permanentes para ver si puedo modificar algo de lo que venga, mejorando  y tratando de que el bar esté hasta donde tenga que estar. Creo que todo está en manos del destino, no puedo prometer absolutamente nada por ahora. El esfuerzo mío y  las ganas de que esto trascienda en el tiempo están.

P- ¿Lo decís por la actualidad económica? 

J- Un poco por todo. Uno nunca sabe lo que puede pasar. 

P- ¿Qué te canses decís?

J-  No sé si eso, creo que cansarme sería llevar el peso en mis espaldas de todo lo que concierne al bar. Algún día me gustaría estar directamente relajado, sentando en las mesas charlando con los amigos de la vida y nada más, por ejemplo. Hoy, después a de 23 años el bar aún está sobre mis espaldas y por eso se sostiene también, yo le pongo el cuerpo como uno más, como cualquiera de los que nos ayudamos acá para crecer, sigo aprendiendo todos los días.

P- ¿Tenés alguna rutina en especial para no salirte de foco?

J- No, con mi familia hacemos todo. No hay un horario de oficina por así decirlo. Ahora que mis hijos están más grandes también me ayudan. Cuando nacieron el 40 ya estaba abierto, y hoy tienen 18 y 19 años 

P- Se criaron acá adentro…

J-  Sí, pero más allá de que me acompañaron toda la vida y siempre estuvieron por acá, no les impongo nada, tienen total libertad para encontrar sus gustos, su vocación, y  por supuesto yo los apoyo  en todo , son totalmente libres, pero bueno, tienen ganas de compartir esto parece (risas).

P- ¿Por qué pensás que este lugar  es  “El refugio” para los fans de los Rolling Stones? , ¿Tiene qué ver con que fueron “los primeros”?

J- No sé si tiene que ver con algo de orden de llegada, no me parece. Tampoco sé en otros lugares donde  también de alguna manera estén a cargo de fans y de fanáticos los Stones ,la relación que va a generando cada uno con su público o sus clientes, no lo sé, particularmente, mi opinión personal, lo que me hace sentir la gente es que es un lugar que se adecua a sus sentimientos, que es un lugar que los hacen sentir que están en el lugar correcto, que se respira Rolling Stones,  que se comparte con gente como uno, tanto los que estamos detrás de la barra como los que están sentados en las mesas. Y seguro como te decía antes, que es una que es un sentimiento auténtico, que es una pasión compartida,  y que somos todos iguales acá adentro, que solamente compartimos la pasión por los Stones. Este es un lugar que no elige al público que entra,  la gente termina eligiendo al bar y después nos terminamos eligiendo mutuamente, es un lugar al culto, donde hay que aguantarse cinco horas de Rolling Stones sin parar. No se baila, no se toca música en vivo, es sentarse  en una mesa a charlar, a escuchar música y a disfrutar de la de la atmósfera. 

P- ¿Por qué no música en vivo?

J- Nunca me preocupé por tener o hacer eso. Acá la idea es hacer sonar la música nosotros y nada, es como nuestra habitación de alguna manera (risas).

P- ¿Qué sueño queda por delante para el bar?

J- Muchas veces lo pensé y lo soñé. A veces me alejo, me cruzó de vereda y miro esta hermosa esquina de Villa devoto, miro la hermosa fachada que sigue conservando nuestro bar,  nuestra placa de sitio de interés cultural, y por qué no, quizás un día llegue el momento que el  40 sea reconocido como un sitio oficial de los Rolling Stones, ese sería un lindo final creo.

Nota: Esta entrevista fue realizada en los últimos meses del 2025. Gracias Juan y familia por el trato y la atención recibida.



Autor:Marcelo Escobar (@madaniesco)

Comentarios

Comentar artículo