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CUANDO EL ENOJO SE CANTA: LIMP BIZKIT Y UNA NOCHE DE FURIA COMPARTIDA

Limp Bizkit detonó el Parque Sarmiento y cerró de manera espectacular el festival Loserville el Martes por la noche. Casi 30.000 personas deliraron al ritmo de Fred Durst y compañía.

El histórico parque porteño ubicado en el barrio de Saavedra, se transformó en una gran fiesta nu-metalera bajo el sol y la noche porteña.Miles de fans (algunos veteranos del género y otros entrando por primera vez), colmaron el predio para vivir una jornada cargada de nostalgia, energía y clásicos que marcaron toda una década. 

La jornada arrancó temprano con un DJ set que fue calentando motores y una apertura potente a cargo de Slay Squad, cuya fusión de hip-hop, metal y hardcore ya sacudió a los presentes. Luego llegaron Riff Raff y Ecca Vandal, esta última sorprendiendo cuando Fred Durst apareció inesperadamente para cantar con ella “Cruising to Self Soothe”, generando uno de los primeros momentos memorables de la tarde.

La mezcla de estilos continuó con 311, que llenó de groove el ambiente con su rock-reggae-funk antes de que Bullet For My Valentine encendiera la vena más pesada del festival con su metalcore intenso.

Al caer la noche, la expectativa era total. Limp Bizkit abrió su set con un momento emotivo: la banda apareció sentada de espaldas al público mientras se proyectaba un homenaje al fallecido bajista Sam Rivers, un gesto que puso a todos en silencio antes del descontrol. Richie Buxton fue presentado como bajista invitado para esta etapa del tour.

Y entonces llegó el caos. Con “Break Stuff” explotando como primer estallido, la multitud no dio tregua: el pogo fue constante, la energía no bajó en ningún momento. Se respiró una unión total entre los presentes.  

El repertorio fue un recorrido por parte de la historia del nu metal: desde “Hot Dog” (con una intro de Metallica), pasando por “My Generation”, “Rollin’” y “My Way”, hasta momentos emotivos como “Behind Blue Eyes” y la participación de un fan en el escenario cantando “Full Nelson”. El DJ Lethal mantuvo la intensidad entre tema y tema, tejiendo un puente perfecto entre sonoridad brutal y groove infeccioso. 

Uno de los puntos altos fue el cover de “Sabotage” de Beastie Boys junto a Ecca Vandal, que reavivó la energía antes de la recta final. Para cerrar, “Take a Look Around” y otra vez “Break Stuff” sellaron una noche donde el público cantó, saltó y se entregó por completo a la banda. 

Más que un simple concierto, lo de Limp Bizkit en Parque Sarmiento fue una celebración de décadas de música que aún mueve masas. Fue la combinación perfecta entre nostalgia, potencia y complicidad con un público que no dejó de responder desde el primer hasta el último acorde. Un show que reafirmó la vigencia de una banda que sigue haciendo vibrar a miles de personas, grandes y chicos.



Autor:Marcelo Escobar (@madaniesco)

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